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Historia de la Biblioteca Pública Watsonville

Por Betty Lewis

Permiso dado a la reimpresión

biblioteca de carnegie

Desde alrededor de 1860, Watsonville ya contaba con una biblioteca o una sala de lectura. Lo cual fue dirigido por los grupos Odd Fellows y W.C.T.U. en diferentes lugares. En 1895 la Ciudad se hizo cargo de la biblioteca.

No fue hasta 1905 cuando se construyó un edificio para la biblioteca con fondos donados por Andrew Carnegie. Se otorgó una subvención de $10,000 en abril de 1903 que dio el empuje para la nueva biblioteca, ¿pero dónde construirla? En ese entonces había un lote baldío en la esquina de Trafton y Union, cerca de la casa del Dr. Bixby, un buen hombre y el propietario del lote baldío. Él ofreció venderle el lote a la Ciudad por $1,500, sin embargo habían quienes pensaban que la biblioteca debería construirse en el centro de la Plaza, y esto dio comienzo a un debate de vaivén en los periódicos locales.

El juez Bockius tuvo otra solución--él donaría un lote en la esquina de la avenida Maple y la calle Lincoln, cual era parte de la extensión Bockius. James Waters, el dueño de un vivero, también ofreció donar un lote en la esquina de las calles Lincoln y Fifth.

Richard Quinn, un agente inmobiliario, acababa de prestar juramento como el nuevo alcalde después de la adopción de la nueva constitución municipal. La junta concejal votó para convocar una elección y así averiguar dónde la gente de Watsonville deseaba tener el nuevo edificio bibliotecario. El Alcalde Quinn estaba de acuerdo con está resolución, pero, en el último momento cambio de actitud. Él decidió que la biblioteca debería estar en la plaza y no se llevo a cabo la elección. "Considerando las circunstancias donde según la resolución se aprobó por la junta concejal y que el alcalde la vetará es inexplicable, siendo la única razón fue que él se doblegó a la influencia de un círculo pequeño de políticos de San José que se empeñan en dictar la conducta de los asuntos municipales en esta ciudad." (El periódico Pajaronian, 21 de noviembre de 1903.)

Mientras tanto, Will Trafton, quien había perdido la elección por sólo cuatro votos, había apelado a la Corte Suprema del Estado la legalidad de las boletas. La decisión se dictamina en junio de 1904 donde se comprobó diez votos fueron contados equivocadamente. Después de todo Trafton fue el ganador. El 8 de julio de 1904, William A. Trafton, prestó juramento como alcalde de Watsonville. Una de sus primeras medidas fue nombrar una junta de directores de la biblioteca: Sra. Eva Dickerman, Sra. M.B. Tuttle, Sra. Abbie Morehead, Srta. Charlotte Bockius y Srta. Redman. El 1 de septiembre de 1904, la junta de directores de la Biblioteca se reunió y voto para revocar el voto previo de construir la biblioteca en la plaza y votó para comprar el lote de Bixby, que ahora tenia un precio de $2,000.

Los arquitectos William H. Weeks y William Knowles de San Francisco sometieron dos planos diferentes para el nuevo edificio de la biblioteca. El 9 de noviembre, se aceptaron los planos de Weeks; el edificio que sería de un color crema presionado en ladrillo y arenisca Arizona con el techo de empizar negro California.

La compañía Granite Rock Co. fue ortogado la licitación para la construcción del edificio por $11,290. Carnegie tuvo que aumentar la subvención a $12,000. El 9 de noviembre se abrieron las puertas de la biblioteca al público-después de casi dos años y de que el Sr. Carnegie había enviado su primera carta.

El año de 1934 vio la adición a la biblioteca con un costo de $14,023. En 1959 se compró la tienda YWCA Salvage Shop en la esquina de la avenida Maple y calle Union por la cantidad de $20,000, y en 1959 la propiedad detrás de la biblioteca se compró por $19,500. Hoy es un lote baldío y se espera, que finalmente se agrande el edificio de la biblioteca.

El Concilio Municipal en 1973 aprobó los planos de los arquitectos Kappler y Axt para una nueva biblioteca de una medida de 16,750 pies cuadrados y un costo de $860,000. El edificio viejo se arrasó en noviembre de 1975, y el nuevo edificio se inauguró en 1976.

A través de los años las bibliotecarias han sido: Belle Jenkins, Lucy Bliss, Gladys Andrews, Edith S. Simons, Carma Zimmerman, Dorothy Chandler, Muriel Mitchell, Elizabeth Collins, Marie Delams, Seely Sumpf, Vivian Hurley, Deborah Barrow y Carol Heitzig.

Hoy en la era de la televisión, los videos, etc., las bibliotecas han tenido una competición difícil, pero aun así siguen siendo una parte vital e importante de nuestra sociedad. Son necesarias no únicamente para prestar libros para leer, sino para propósitos educativos: oradores, firmas de libros, asuntos sociales, exposiciones y genealogía.